Carta Opinión fAu – ANTE EL HOMICIDIO DE UN MILITANTE SINDICAL

                El 2 de enero el SUTCRA (Sindicato Único del Transporte de Cargas y Ramas Afines) realizaba un paro de actividades en el marco de reclamos concretos hacia los Consejos de Salarios. En el marco del paro, un “carnero” le lanza el camión encima al compañero Marcelo Silvera y a su familia con el desenlace por todos conocido: el compañero asesinado por este “carnero”, sicario o pistolero al servicio de la patronal.

                Esta lacra se vanagloriaba de andar armado en su lugar de trabajo, de haber apretado trabajadores para que no se sumaran a medidas sindicales o no se afiliaran, se había “ofrecido” a su patrón para atropellar sindicalistas con el camión que manejaba… Un repertorio funesto, pero que no escapa a la realidad que se vive en nuestro país. Esto no fue obra de un “loco” o un “inadaptado”. Tal vez sí haya un componente de “exceso”, pero un exceso que está en el marco de posiciones político- ideológicas de algunos sectores de la burguesía.

                Hay una gran cantidad de patronales que hacen lo que quieren en sus empresas con sus empleados. Pagan lo que quieren, cuando quieren, incumplen los derechos de los trabajadores, y cuando muchas veces se organizan esos trabajadores y se hacen los reclamos correspondientes, esos patrones dicen con total desparpajo que no van a pagar nada, que no van a cumplir. Cientos de casos se dan en el interior del país.

                En gran parte de esos casos también encontramos un fuerte componente reaccionario, en muchos casos fascista. Todo esa lógica reaccionaria que ha ido permeando a importantes sectores de la sociedad permite que con total impunidad ocurran estos hechos. Esa lógica reaccionaria y antisindical, antipobres en general, dan el marco para que un fascista asesine a un militante y dirigente sindical. 

                ¿Dónde queda todo el discurso de la “negociación seria y responsable”, “democrática”, “el acuerdo entre trabajadores y empresarios” cuando hay un dirigente sindical asesinado? Todo ese discurso hace agua en estos momentos y ante este suceso. Este hecho inaugura la ronda de Consejos de Salarios 2018, ronda que no será igual a las anteriores. Estos hechos marcan un antes y un después que estarán pautando la discusión y la lucha en los Consejos de Salarios.

                Los patrones quieren jugar sucio. Que no nos extrañe. Como clase, fueron quienes dieron el golpe de Estado de 1973. Sus entidades patronales saludaron el golpe y aprovecharon para despedir trabajadores organizados y militantes a partir del decreto del 4 de julio de 1973 aprobado por Bordaberry y el Consejo de Seguridad Nacional. Sectores fascistas que impulsaban el golpe de Estado atacaban a estudiantes y trabajadores. La JUP (Juventud Uruguaya de Pie) había asesinado a Santiago Rodríguez Muela en el Liceo Nº 8 antes del golpe de Estado. Esos grupos fascistas estaban metidos en la estructura de la Policía y el Ejército. Hoy sus miembros, andan por ahí, sueltos.   

                Las patronales no salieron a repudiar el hecho, tampoco el gobierno, excepto el Ministerio de Trabajo. Pero ésta, como otras, fueron declaraciones tibias y que colocaron el eje en la “violencia” y en la “convivencia” y en la “resolución pacífica de los conflictos”.

                ¿Cómo se explica entonces que el mayor presupuesto del Estado se lo lleve el Ministerio del Interior y que ha formado una fuerza militarizada que irrumpe con total violencia en los barrios más pobres del país? ¿Cómo se explica entonces que las Fuerzas Armadas gasten un millón de dólares diarios, lo que configura un verdadero presupuesto de guerra? ¿Convivencia pacífica cuando los aparatos armados del Estado están armados a guerra? ¿Convivencia pacífica cuando la mayor cantidad de femicidios lo llevan a cabo miembros de la policía? Es una broma macabra.

                Convengamos que en el capitalismo la convivencia pacífica entre clases es una ilusión. No es posible. Este lamentable hecho habla a las claras. Los patrones no tienen empacho alguno en aplicar la fuerza para detener a las fuerzas populares. El capitalismo es “naturalmente” violento, está en su constitución imponer a través de la violencia un orden injusto a la inmensa mayoría de la sociedad. Ejemplos históricos donde las clases dominantes recurren a la más feroz represión contra el pueblo, incluso llegando al genocidio sobran.

                Frente a estos hechos que son un parte aguas, que son puntos de inflexión, creemos que el movimiento popular en su conjunto debe salir a la calle para denunciar, exigir justicia y que el mismo no quede impune. Pero mirando hacia adelante, hay que prepararse. Se vienen tiempos más complejos. En los países vecinos la persecución a militantes es cada vez más moneda corriente: el armado de causas como la llevada adelante contra las organizaciones mapuches en Argentina y que involucran a un vasto campo de la izquierda y del movimiento popular, las causas contra organizaciones anarquistas en Brasil, donde se persigue además a una ideología, por mencionar algunos hechos relevantes.

                El asesinato del compañero Marcelo Silvera no debe quedar aislado ni impune. No debe pasar al olvido.  Nos obliga a redoblar la lucha, a redoblar el compromiso militante por una sociedad sin patrones ni alcahuetes ni milicos.

                Es un toque de alerta de que la situación política comienza a cambiar y nos obliga a estar a la altura de los tiempos que vendrán. La única garantía de avance y de conquistas para los de abajo es la organización y la lucha. Solo con acción directa popular construiremos un Pueblo Fuerte que dé vuelta la tortilla.

CONTRA LA IMPUNIDAD PATRONAL Y LOS SICARIOS A SU SERVICIO

LUCHA Y ORGANIZACIÓN

POR LA CONSTRUCCIÓN DE PODER POPULAR

¡ARRIBA LOS QUE LUCHAN!

Versión en inglés. Por Anarchist Communist Group

On 2 January 2018, the Transport Workers Union (SUTCRA) realized a strike to advance pressure for concrete gains before the Wage Council. During the strike, a “scab” got in between our comrade Marcelo Silvera and his family with a result that is now known to everyone – our comrade was assassinated by the “scab”, hitman, or gunmen at the service of the management. This filth bragged about going armed to his workplace, of having intimidated workers so that they do not join the union and/or union actions, of having “offered” to his boss to take down unionists with the truck that he drove… A fatal repertoire, but nothing that escapes the reality that exists in our country. This was not the work of a “crazyman” or a “maladapted.” Maybe there has been a component of “excess,” but an excess that is still within the framwork of the political-ideological positions of many sectors of the owning classes. There is a great quantity of bosses that do what they want with their enterprises and their employees. They pay what they want, when they want, refuse to comply with labor rights, and when workers organize among themselves to make corresponding demands, these bosses say with total impunity that they are not going to pay anything, that they will not comply. Hundreds of these cases exist in the interior of the country. In many of these cases we encounter a strong reactionary component, in many cases a fascist one. The reactionary logic that has been permeating important sectors of our society permit, with total impunity, the occurance of these acts. That same reactionary and anti-union logic, anti-poor in general, provides that framework for which a fascist can assassinate a union militant and officer.  And now where is the discourse about “serious and responsibly negotiation,” “democratic,” “the labor-management accord,” when there is a union officer assassinated? All of that discourse turns out to be hot air in moments like these. This action is what inaugurates the round of Wage Councils for 2018, a round that will not be the same as those before. This act marks a before and after that they will make a ruling on the negotiations and struggle in the Wage Council. The bosses want to play dirty. This is not strange to us. As a class, they were the ones who gave us the military coup of 1973. Their managerial associations greeted the coup with open arms and took advantage of the opportunity to fire unionized workers and labor militants by use of the 4 July 1973 Decree implemented by President Bordaberry and the Council of National Security. Fascist sectors that supported the coup took advantage of the opportunity to attack students and workers. The JUP (Uruguayan Youth on Foot) had already assassinated Santiago Rodriguez Muela in High School #8 before the coup. Those fascist groups were already getting involved in the police and military structure. Today, their members move around in those spaces, loose. The bosses did not come out to denounce the murder, nor did the government aside from the Ministry of Labor. But these, like others, were lukewarm declarations that located the emphasis in “violence” and “co-existence” and in the “peaceful resolution of conflict.”    How else can one explain the main project of the State whose Ministry of the Interior has developed a militarized force to invade and bring violence to the poorest neighborhoods of the country? How else can one explain that the Armed Forced cost millions of dollars daily? Peaceful coexistence when the armed apparatuses of the State are armed for war? Peaceful coexistence when the majority of femicides have been carried out by members of the police? It is a sick joke! We reassert that in capitalism a peaceful coexistence between classes is an illusion. It is impossible. This recent lamentable act speaks clearly to this. The bosses do not have any shame in applying force to repress popular movements. Capitalism is “naturally” violent, it is in its constitution to utilize violence to maintain an unjust social order. Historical examples show that the dominant classes retaliate with a ferocious repression against el pueblo, all the way up to the use of genocide. In response to these acts, which are turning points, we believe that a united popular movement should come out to the street to denounce, demand justice, and prevent the same impunity that keeps allowing for these sorts of scenarios. But looking beyond just that, we have to prepare ourselves. More difficult and complex times are ahead. In our neighboring countries military persecution is becoming more and more normalized, such as the offensive against Mapuche and solidarious leftist organizations in Argentina and  attacks against anarchist organizations in Brazil. The assassination of comrade Marcelo Silvero will not remain an isolated incident without punity. It should not be forgotten. We are obliged to escalate the struggle, to escalate our commitment to militancy for a society without bosses, middlemen, nor militaries. This is a alarm sounding that the political situation is beginning to change and it requires that we remain alert for the times that come. The only guarantee of change and victory for those from below is that of organization and struggle. Only through popular direct action can we create a Pueblo Fuerte that can flip over this tortilla.

AGAINST THE IMPUNITY OF BOSSES AND THE HITMEN AT ITS SERVICE STRUGGLE AND ORGANIZATION FOR THE CONSTRUCTION OF POPULAR POWER

¡ARRIBA LOS QUE LUCHAN!

Federación Anarquista Uruguaya

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