Declaración de la fAu – Sobre torturadores, criminales y su Tribunal de “Honor”


Sobre torturadores, criminales y su Tribunal de “Honor”

Son las momias que aún se escurren a hurtadillas, por las negras galerías de la infamia

Este verso del compañero Carlos Molina bien describe y cataloga el constante accionar de las Fuerzas Armadas y de quienes esconden la verdad de los crímenes que éstas cometieron durante la dictadura. De toda esa estructura de poder que para eso la tiene y por eso la ampara.
Un Tribunal de «Honor» militar -habría que decir un Tribunal de Vergüenza y cinismo- entendió que José Nino Gavazzo y Jorge Pajarito Silveira debían ser expulsados del Ejército por haber guardado silencio ante la prisión de otro militar, Juan Carlos Gómez, por el crimen de Roberto Gomensoro Josman. Pero en el mismo acto, Gavazzo, de hecho, se autoadjudicó el crimen de Gomensoro, y eso fue considerado como un hecho irrelevante por el Tribunal militar. Silveira a su vez le adjudica más crímenes a Gavazzo, pero nada de ello motivó que sus «camaradas» de armas dieran cuenta de esos mismos hechos de acuerdo a su gravedad.  No, para ellos, bien adoctrinados y bestializados, la tortura, muerte y desaparición de gente del pueblo no es algo que importe.
Una pequeña y horrenda parte de lo que todo el mundo conoce hace décadas, se hizo público luego de que un periodista con vínculos con Gavazzo publicara los fallos del Tribunal militar. ¿Cómo llegaron a él estos fallos? ¿Por qué Silveira le endilga a Gavazzo crímenes, incluso de ser el coordinador en Argentina con la AAA (Alianza Anticomunista Argentina) en todo el período dictatorial? Esto no queda claro en primera instancia, ya que son situaciones entre monstruos del mismo pelo. De todas formas este tipo de conversaciones entre asesinos y violadores no dejan de ser raras y llamativas. Pero a esta especie no se le puede pedir algo de ética, en el silencio compartido no hay nada de valores solidarios. El silencio es para cubrirse entre cómplices que ejecutaron horror y muerte. Así que de estos círculos cualquier cosa se puede esperar, la existencia de enfrentamientos mezquinos es algo que a nadie puede llamar la atención. Son buenos discípulos de un sistema genocida y fueron bien enseñados para servirlo. El Ejército, como parte de las FFAA, actuó como ha venido haciendo desde luego de la dictadura: ampararse en un profundo pacto de silencio y en la impunidad que todo el sistema político, todos los gobiernos, le ha garantizado a los militares. A esos “pobres viejitos” que igual mataban a la madre.
La destitución del Comandante en Jefe del Ejército Manini Ríos y de los seis Generales que integraron los llamados Tribunales de Honor y de Alzada, más Ministro y Secretarios, se debe a que esta vez a estos asesinos, genocidas y encubridores, se les ha ido la mano. Queda a nivel público lo que sienten y son y esto tiene efectos políticos que por distintas razones, conveniencias y cálculos mediante debe ser cubierto en esferas públicas. Se trata de esas mismas denuncias que familiares han hecho una y otra vez durante décadas y que han tenido como respuesta la indiferencia inhumana y cruel. Cuando mucho alguna cosa mínima para hacer como que hay preocupación sobre el tema y con esto tratar de mantener apoyo y votos para sus partidos o gobiernos.
Hay una confesión de un asesinato político y el hecho pasa desapercibido, porque al decir de Manini, ya era un hecho conocido y que nada aportaba. Con esas declaraciones de Manini al semanario Búsqueda, y todo el contenido de la entrevista que dio a ese medio, se sigue justificando el terrorismo de Estado y la impunidad. Asesinar, torturar, secuestrar -incluso bebés-, desaparecer, no parecen ser hechos que ameriten ningún tipo de castigo, sino que son las tareas «naturales» que un Ejército como el uruguayo tiene encomendadas para «mantener el orden». Y lo peor es que así funciona el sistema capitalista vigente. Forma y posee una máquina de muerte que usa de acuerdo a las circunstancias sociales que la coyuntura le indica en referencia al mantenimiento y reproducción de sí mismo. Sistema configurado para que unos pocos tengan la riqueza y el poder. Y esa institución militar actúa de diferente manera de acuerdo a la situación social existente, por momentos reprimiendo episódicamente reclamos populares y en extremo directamente como dictadura. Defienden la patria en todo momento, la patria de los poderosos. Después van volviendo al carril, no sin menores contradicciones, nuevamente dóciles y dispuestos, habiendo sacado la tajada que han podido. Siempre a la orden y con el odio a flor de piel contra esa chusma sediciosa del pueblo que quiere comer todos los días y un futuro digno y justo.
Es legítimo que el pueblo uruguayo, los hombres y mujeres bien nacidos en este rinconcito del mundo, ya no podemos tolerar tanta infamia. Asco nos da que sujetos de esta calaña sigan existiendo, y que lejos de ser juzgados haya impunidad y amparo. Pero que no sean juzgados por esta justicia también tiene su explicación profunda. Es ella una institución de primer orden para la seguridad del sistema y todo el privilegio que circula en su seno. Decía Foucault al respecto en un estudio de mucho rigor: «Si se puede hablar de una justicia de clase no es sólo porque la ley mismo o la manera de aplicarla sirvan los intereses de una clase, es porque toda la gestión diferencial de los ilegalismos por la mediación de la penalidad forma parte de esos mecanismos de dominación»… hablar de política criminal es hablar de unos de los capítulos claves de poder». El sistema capitalista ha organizado los «ilegalismos» de tal forma que aseguran y reproducen su dominación.
Bien se sabe, Gavazzo y Silveira fueron dos de los represores que actuando en el marco del Plan Cóndor, plan genocida de las dictaduras de la región y de los Estados Unidos, secuestraron y asesinaron a nuestros compañeros y nuestras compañeras de FAU. Por sus sucias manos pasaron Gerardo Gatti, León Duarte, Victoria Grisonas, Alberto Mechoso, Adalberto Soba y un inmenso grupo de compañeros y compañeras, detenidos y torturados por ellos y otras figuras deleznables, en Automotores Orletti. Ahora parece, según Manini Ríos, que el segundo vuelo no tuvo lugar y no se trasladaron 28 detenidos desde Buenos Aires a Uruguay. Testimonios de quienes fueron trasladados abundan, pero tienen el cinismo y el descaro de negar hoy la existencia de ese vuelo, y con ello poner en duda el resto. Es más, es tan grande y profunda la impunidad y el silencio generado por estas bestias y todos los gobiernos desde 1985 a la fecha, que no se sabe con exactitud cuántos vuelos se desarrollaron ni quiénes fueron trasladados.
La impunidad asquea, repugna e indigna aún más que estos genocidas anden sueltos, caminando por las calles con total tranquilidad. Pero el pueblo sabe que esto no es casualidad. Solo han sido encarcelados unos pocos militares y policías, los más notorios, protegidos en una cárcel vip; pero son 400 o más los que andan tranquilos, impunes. Pero junto a ellos están todos los civiles, la estructura de poder que los empujó y respaldó: dueños de diarios y radios, cámaras de comercio y rurales, grandes empresas extranjeras, dispositivos del imperio que operaban en el área. Todos ellos son responsables, el repudio eterno a toda esta estructura del horror que asesinó a hijos e hijas de nuestro pueblo.
¿Hasta cuándo tanta impunidad? ¿Hasta cuándo vamos a permitir que todos estos mal nacidos sigan jugando con la verdad y el destino de nuestros compañeros y nuestras compañeras? Necesitamos desde hoy y todos los días ir forjando un pueblo fuerte. La impunidad de hoy es el cimiento de nuevos golpes de Estado, de nuevos crímenes para cuando el sistema se vea en peligro por el clamor de justicia y libertad de los y las de abajo.
No nos resignamos a que no haya justicia, pero sabemos cuál justicia, tampoco a que se consagre sin más la impunidad y los discursos derrotistas. Seguimos la senda de nuestros compañeros y nuestras compañeras desaparecidos y asesinados, no bajamos los brazos y señalamos con el puño a los responsables de los crímenes de la dictadura, amparados por toda la estructura del Estado, aparato de dominación de las clases poderosas para oprimir al pueblo.
Pero el pueblo, los pueblos, esos que las historias hechas desde la elite y cúpulas desprecian, han conservado en su imaginario, en el profundo de su corazón, el sentimiento de repugnancia a las atrocidades vividas así como el recuerdo tierno, respetuoso por quienes fueron víctimas de la barbarie. En ese pueblo se ha conservado e ido creciendo el repudio a ese mundo del atropello y de la muerte. En el pueblo,  en las organizaciones sociales y en los familiares está el legítimo interlocutor; él está exento de cálculos, él constituye la única vía para lograr una verdadera justicia.

Ese mismo pueblo ya encontrará su camino de justicia social total, donde volverán a habitar los mejores hijos e hijas de nuestra clase.

¡NI OLVIDO NI PERDÓN!
¡IMPUNES HOY, GOLPISTAS MAÑANA!
¡LIBERTAD O MUERTE!
¡POR EL SOCIALISMO Y LA LIBERTAD!
¡ARRIBA LOS Y LAS QUE LUCHAN!
FEDERACIÓN ANARQUISTA URUGUAYA

Sobre fau